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03.10.2018
#Nimio

Cuando tu cuñado es más low cost que un profesional

Los anuncios publicitarios hechos en casa con un rotulador o un portátil son un subgénero de la publicidad en sí mismos. Después pasa lo que pasa... ¿pero quién dijo miedo?

Alrededor de la publicidad, existe un subgénero que aglutina a toda esa gente que cree que dentro de ella o él hay un director creativo, un diseñador gráfico… un ilustrador formado, y que con tan solo tener una idea brillante (cosa subjetiva de juicio), un ordenador y un par de rotuladores su producto se va a vender solo. Personas que creen que el papel lo aguanta todo (si es de colores mejor, porque da más caché) y que componer un mensaje atractivo es "facile e divertente".

Y como el movimiento se demuestra andando, hoy, mostramos algunos ejemplos de este desmadre publicitario de bajo coste recomendado por cuñados y hecho por el sobrino que está estudiando (en el mejor de los casos).

El mundo de los servicios, por ejemplo, es el más propenso a realizar este tipo de acciones: podemos ver a un tal Ngolo (foto 1) que además de arreglarte el ordenador por telepatía, puede curarte la disfunción eréctil y todo tipo de dolencias. Contra este adversario, las empresas informáticas y empresas de desarrollo web no podremos competir jamás. Las razones son más que obvias y no necesitan más explicación. ¿Será nuestro fin?

Las webs de compraventa entre particulares es el lugar ideal para ver los más variopintos anuncios publicitarios, eslogan y reportajes fotográficos. Todos conocemos milanuncios.com, sin duda, reyes del mambo publicitario.

Sin filtros y sin censura previa te puedes encontrar con cualquier cosa. Como este aprendiz de Jason Statham (foto 2) que no hace preguntas, tan solo ejecuta.

En el apartado del flyer, está el anuncio de ese vocalista (foto 3) en busca del grupo soñado, que, además de su prodigiosa voz, porte y físico apto para realizar esta actividad, aporta algún que otro valor añadido... 

O el mítico panfleto publicitando "costo del güeno" (foto 4) que ya es todo un clásico. No hemos podido dar con el autor por encontrarse en paradero desconocido, y por si hay menores, hemos pixelado el mapa para que no consigan acceder y encontrar a tal elemento. (También creemos que nos obliga a hacerlo la protección oficial de datos, tan de moda... así que matamos dos pájaros de un tiro).

Mención aparte merece el matrimonio de la cartelería y el bonito mundo de los mercadillos ambulantes. La lucha por captar clientes hace que los dueños de los puestos tengan que realizar las promociones de sus productos deprisa y corriendo (foto 5). Así, maridan artículos que a simple vista no están en la misma planta de un gran almacén, pero que no por ello dejan de ser ofertas atractivas para su público objetivo.

Las marcas más glamurosas están presentes en estos tenderetes de plástico y aluminio, aunque (sin entrar en polémicas legales) a veces tengamos el presentimiento de que los artículos no son del todo originales, por más que sus eslóganes sean sinceros y lleguen directos al corazón (foto 6).

Para terminar con un toque de producción audiovisual, y para que no perdamos la esperanza en los consejos de amigos y familiares, no todo este mundo de anuncios de bajo coste va a ser cutre. Vean el vídeo del post.

Eugene Romanovsky, un señor que quería vender su coche, se ha currado un bonito comercial para vender su Suzuki Vitara del 96. Realmente impresiona. El resultado final es de lo más profesional (ya que incluye pumas y guepardos, aunque lo suyo como todos los expertos aconsejamos, hubiesen sido tigres).

Pero no es oro todo lo que reluce, y este anuncio tiene truco. Eugene trabaja como director creativo de efectos especiales en el estudio israelí de animación Gravity y así cualquiera...

Así que si no eres Eugene y tu cuñado tampoco, POR FAVOR, por la salud física y psicológica de todos los que verán tu publicidad, INVIERTE EN PROFESIONALES. Lo barato, sale caro.

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